Constelaciones Familiares

Constelaciones 10

La terapia sistémica familiar ideada por Bert Hellinger, “las Constelaciones Familiares”, es un instrumento sencillo que permite, con una intervención muy breve, sanar sufrimientos ligados a la dinámica inconsciente que nos vincula a nuestro sistema familiar y en particular con las generaciones anteriores.

Esa terapia se basa en lo siguiente: la familia es un sistema unido por un inconsciente o, mejor, por una “conciencia familiar”, que actúa a un nivel conciente y de modo a veces opuesto a nivel inconsciente. Gracias a esa conciencia todos los miembros del clan heredan el amor y la energía de todos sus antecesores. Como todo sistema, busca el equilibrio, la armonía. Lo que desorganiza el sistema familiar es, primero no respetar su orden jerárquico, por ejemplo excluyendo o desplazando a uno de sus miembros, luego no respetar el vínculo de respeto y de amor hacia cualquier persona de la familia, y en fin los desequilibrios entre el dar y el tomar. Cuando un familiar no ha sido respetado, cuando por cualquier motivo el clan familiar se encuentra desequilibrado, se pone en marcha la compensación del sistema, una compensación ciega, que hace que un miembro más joven se sienta culpable de este desequilibrio y se ofrezca reproduciendo la desdicha del antecesor.

La primera gran necesidad humana, la que asegura la supervivencia del clan y por ende de la especie, es la necesidad de pertenencia. El sentimiento genuino que impulsa toda nuestra vida, y que se esconde detrás de todos los demás sentimientos, es el amor y su corolario: el miedo a ser rechazado. Este amor garantiza nuestra pertenencia.

Es un trabajo de una gran sencillez y sinceridad, muy conmovedor, sin teatralización de los sentimientos. Y su eficacia es sorprendente cuando la persona está dispuesta a soltar sus creencias limitadoras.

Y basta con que un miembro de una familia haga su constelación, para que toda la familia empiece a cambiar y a recobrar su armonía.

Como terapia llega donde ninguna otra llegaba hasta hoy. No se opone a las demás terapias, sino que las hace avanzar a pasos agigantados. Y para los terapeutas es un instrumento que deben conocer para integrarlo a su quehacer, aumentando así el alcance y eficacia de su intervención.